sábado, 25 de agosto de 2012

O valor do estudo da história das ideias, segundo Quentin Skinner



[...] cualquier intento de justificar el estudio del tema en términos de los "problemas perennes" y las "verdades universales" que hay que abrevar en los textos clásicos debe equivaler a la compra de justificaciones al precio de hacer que el tema mismo sea necia e innecesariamente ingenuo. Como procuré mostrarlo, cualquier enunciado es de manera ineludible la encarnación de una intención particular, en una oportunidad particular, dirigida a la solución de un problema particular, por lo que es específico de su situación de una forma que seria una ingenuidad tratar de trascender. La implicación vital aquí no es simplemente que los textos clásicos no pueden preocuparse por nuestras preguntas y respuestas, sino sólo por las suyas. También hay otra: a saber, que en filosofia - para recordar la forma en que la expresaba Collingwood- sencillamente no hay problemas perennes; sólo hay respuestas individuales a preguntas individuales, y éstas son tantas y tan diferentes como quienes las hacen. En consecuencia, puede decirse lisa y llanamente que no existe la esperanza de buscar el sentido del estudio de la historia de las ideas en el intento de aprender directamente de los autores clásicos concentrándose en las respuestas que ensayaron a preguntas supuestamente intemporales. (SKINNER, 2000/1969, p. 189).
Sobre os problemas que podemos encontrar nos clássicos, e.g, em Platão:
Pero la aseveración en que han insistido los historiadores de las ideas no fue meramente que puede haber alguna semejanza semántica de este tipo, sino que el problema es el mismo en e el sentido de que podemos tener la esperanza de sacar una enseñanza directa del estudio de la solución que Platón le propone. [...] Se dice que esa semejanza, en efecto, constituye loda la razón para estudiar la República de Platón. [...] si pretendemos aprender de Platón, no basta con que la discusión parezca plantear, en un nivel muy abstracto, una cuestión pertinente para nosotros. También es esencial que la respuesta dada por Platón parezca pertinente y, a decir verdad, aplicable (si él tiene "razón") a nuestra propria cultura y nuestra propia época. (SKINNER, 2000/ 1969, p. 190).
No mesmo sentido,
Esta reformulación e insistencia en la afirmación de que en filosofía no hay problemas perennes, de los cuales podamos aprender directamente a través del estudio de los textos clásicos, no pretende ser, desde luego, una denegación de la posibilidad de que haya proposiciones (quizás en matemática) cuya verdad sea completamente intemporal. (No obstante, esto no equivale a mostrar que su verdad es por eso menos contingente.) Ni siquiera es una denegación de la posibilidad de que haya preguntas aparentemente perennes, si se les da una forma suficientemente abstracta. Todo lo que deseo destacar es que cada vez que se afirme que el sentido del estudio histórico de esas preguntas es que podemos extraer una enseñanza directa de las respuéstas, se comprobará que lo que vale como respuesta suele tener, en otra cultura o período, un aspecto tan diferente en si mismo que su uti!idad es casi nula. a tal punto que ni siquiera se puede seguir pensando en absoluto que la pregunta peninente es "la misma" en el sentido exigido. Más crudamente expresado: debemos aprender a pensar por nosotros mismos. (SKINNER, 2000/1969, p. 190).
Entretanto,
Los textos clásicos, especialmente en el pensamienlo social, ético y político, contribuyen a revelar -si les permitimos que lo hagan-- no la semejanza esencial, sino más bien la variedad esencial de supoestos morales y compromisos políticos viables. Por otra parte, puede considerarse que su valor filosófico y aun moral fundamental reside en este aspecto. (SKINNER, 2000/1969, p. 190).
Ademais,
[...] reconocer que nuestra sociedad no es diferente de ninguna otra en el hecho de tener sus propias creencias y dispositivos locales de vida social y política significa haber alcanzado ya una perspectiva privilegiada muy diferente y - me gustarla decirlo - mocho más saludable. El conocimiento de la historia de esas ideas puede servir entonces para mostrar hasta qué punto las características de nuestros dispositivos que tal vez estemos dispuestos a aceptar como verdades tradicionales e incluso "intemporales" pueden ser en realidad las más meras contingencias de nuestra historia y estructura social singulares. Descubrir gracias a la historia del pensamiento que de hecho no hay conceptos internporales sino únicamente los variados y diferentes conceptos que acompañaron a diversas y diferentes sociedades, es descubrir unaverdad general que no sólo se refiere al pasado sino también a nosotros mismos. Por lo demás, es un lugar común decir -en esta medida todos somos marxistas- que nuestra sociedad pone obstáculos no reconocidos a nuestra imaginación. En consecuencia, la noción de que el estudio histórico de las ideas de otras sociedades debe emprenderse como el medio indispensable e irreemplazable de poner límites a esos obstáculos merece conventirse en un lugar común. (SKINNER, 2000/1969, p. 191).
Em resumo,
[...] exigir a la historia del pensamiento una solución a nuestros propios problemas inmediatos es cometer no simplemenle una falacia metodológica, sino algo así como un error moral. Pero aprender dei pasado - y de lo contrario no podemos aprender en absoluto - la distinción entre lo que es neccsario y lo que es el mero producto de nuestros dispositivos contingentes es aprender la clave de la autoconciencia misma. (SKINNER, 2000/1969, p. 191).

Apesar de a sua argumentação ser muito convincente (vide, se possível, o artigo todo), parece-nos difícil de pensar, a partir daí, como é possível a consolidação de um programa de pesquisa e de escolas de pensamento. Talvez esta dificuldade se deva ao âmbito e ao nível de sua discussão, que não é, propriamente falando, o da ciência e das comunidades científicas, mas o do pensamento filosófico e dos indivíduos encarnam o papel de filósofos. De todo modo, seria interessante comparar este ponto de vista com aquele defendido por Zeljko Loparic em sua tese de doutorado, Scientific Problem-Solving in Kant and Mach, defendida em setembro de 1982, na Université Catholique de Louvain, com alguns de seus aspectos principais sendo posteriormente desenvolvidos em trabalhos publicados em forma de artigo nos Cadernos de Filosofia e História da Ciência da Unicamp (principalmente, LOPARIC, 1983a, 1983b, 1984) e em forma de livro, com o seu: "A semântica transcendental de Kant", publicado pela primeira vez no ano de 2000.

Referências:  SKINNER, Quentin. Significado y comprensión en la historia de las ideas, Prismas, Revista de historia intelectual, n. 4, 2000, pp. 149-191. <Publicado originalmente com o título Meaning and understanding in the history of ideas, em History and Theory, n. 8, 1969, pp. 35-53.>

LOPARIC, Zeljko. Heurística kantiana, Cadernos de História e Filosofia da Ciência, no. 5, 1983a, pp. 73-89.
______. Sobre o conceito de pesquisa em filosofia, Cadernos de História e Filosofia da Ciência, no. 5, 1983b, pp.135-137.
______. Resolução de problemas e estrutura de teorias em Mach, Cadernos de História e Filosofia da Ciência, no. 6, 1984, pp. 35-62.

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